Wilfredo Antonio Almonte Michel, conocido cariñosamente como Willy, nació el 22 de noviembre de 1958 en Santo Domingo. Este extraordinario deportista marcó una época dorada para el atletismo nacional con su entrega, disciplina y una versatilidad que lo convirtió en referente indiscutible del campo y pista.

Desde sus primeros pasos en la disciplina, Almonte mostró una combinación poco común de fuerza, técnica y determinación. Era un atleta completo, capaz de destacar como velocista, lanzador de jabalina, saltador de pértiga, de longitud y de triple salto. Su talento integral lo llevó a ser considerado uno de los mejores exponentes del atletismo dominicano en todos los tiempos.

Su vocación deportiva se fortaleció al calor del entusiasmo que despertaron los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 1974. Desde entonces, abrazó el atletismo con una dedicación absoluta, formando parte de la selección nacional entre 1976 y 1984. Representó con orgullo a la República Dominicana en los más importantes escenarios internacionales: los Juegos Panamericanos de San Juan 1979 y Caracas 1983; los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín 1978 y La Habana 1982; así como en Campeonatos Centroamericanos Universitarios y del Caribe celebrados en Xalapa, Barquisimeto y Santo Domingo, entre otros.

Willy también brilló en competencias europeas, siendo reconocido en 1979 como el atleta dominicano más destacado durante una gira por Alemania y Suiza. En ciudades como Stuttgart, Lucerna y Heidelberg, demostró la capacidad del deportista quisqueyano para medirse con la élite internacional.

Logró una hazaña sin precedentes: ser el único atleta criollo en poseer simultáneamente tres récords nacionales en
salto largo, triple salto y decatlón. Durante más de tres décadas mantuvo estas marcas, reflejo de una supremacía que resistió el paso del tiempo. En 1982, llevó el triple salto a 16.08 metros; en 1983, estableció 7.89 metros en salto de longitud; y ese mismo año impuso 6,927 puntos en decatlón, registros que se mantuvieron vigentes a lo largo de decenios.

Su paso por la Universidad Interamericana de Puerto Rico consolidó su grandeza. Allí se licenció en Educación Física y fue igura estelar en las Justas Atléticas de 1983, donde fue electo Jugador Más Valioso (MVP) tras conquistar cuatro medallas de oro y un quinto lugar en salto alto.

El 15 de julio de 1984, cuando se preparaba para representar al país en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, un accidente de tránsito truncó su carrera deportiva. Aunque aquel episodio puso fin a su trayectoria competitiva, no logró apagar su espíritu. Willy continuó vinculado al deporte desde la enseñanza, dejando una huella profunda en las generaciones que le siguieron.

Willy Almonte simboliza la excelencia atlética, el sacrificio y el orgullo nacional. Su historia es la de un atleta que desafió los límites del cuerpo y del tiempo, y cuya huella sigue iluminando la senda del atletismo dominicano.

Revista Ceremonial 59

2025

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