Desde sus primeros saques en las canchas del Distrito Nacional hasta su consagración en los escenarios internacionales, Francia Jackson ha sido sinónimo de excelencia, liderazgo y entrega. Su historia encarna el espíritu de una generación que elevó el nombre de la República Dominicana a la cúspide del voleibol mundial.

Formada en la disciplina y la constancia, Francia descubrió su vocación a los trece años, guiada por el ejemplo familiar y por una determinación que la llevó a convertir su estatura (mide 5 pies 6 pulgadas) en virtud técnica. Como colocadora, se distinguió por una inteligencia táctica fuera de lo común, precisión en la dirección del juego y una serenidad que inspiraba confianza a sus compañeras.

Su paso por la selección nacional de voleibol marcó una era dorada: fue artífice de la histórica victoria sobre Cuba en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, cuando el país conquistó su primera medalla de oro en este deporte. Portó además la bandera nacional en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, símbolo de su liderazgo y del reconocimiento a una trayectoria ejemplar.

De esta generación dorada forman parte Milagros Cabral, Cosiris Rodríguez y Yudelkis Bautista, Nurys Arias, Priscilla Rivera, Annery Valdez, a quienes se unen además Bethania de la Cruz, Brenda Castillo, Gina del Rosario, Sidarka Núñez y Jeoselyna Rodríguez.

En el ámbito internacional, Francia Jackson participó en dos Campeonatos Mundiales, obtuvo cuatro Copas Panamericanas consecutivas (2002–2005) y acumuló preseas en torneos Norceca y Premundiales, contribuyendo decisivamente a la consolidación del voleibol femenino dominicano. Fue también parte del equipo que inauguró la notable racha de seis medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, una hegemonía que se extiende por más de dos decenios.

En el ámbito local, guió al Club Mirador a una década de dominio absoluto en el Torneo Superior del Distrito Nacional, con títulos entre 1996 y 2005. Su calidad fue reconocida en el año 2000 con el galardón de Voleibolista del Año, otorgado por la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo (ACD).

Con Mirador disputó el Campeonato Mundial de Clubes Femenino FIVN 2011, en el cual su equipo obtuvo medalla de bronce, tras caer ante el combinado brasileño Sollys/Nestlé, según datos ofrecidos por Wikipedia.

Su carrera trascendió fronteras cuando fue contratada por el Club Murillo en España, donde se convirtió en la primera jugadora extranjera de la entidad y dejó una huella imborrable como deportista y mentora. Posteriormente reforzó al Laredo y al GH Ecay de Pamplona, combinando su rol de atleta con el de formadora de jóvenes talentos.

La trayectoria de Francia Jackson trasciende el registro de triunfos deportivos: representa el poder transformador del esfuerzo, la disciplina y la pasión. Su legado perdura como testimonio de una vida dedicada por completo al voleibol y al engrandecimiento del deporte dominicano.

Revista Ceremonial 59

2025

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