PLÁCIDO POLANCO

Nació el 10 de octubre de 1975 en Santo Domingo.

La suavidad y la fineza fueron las características que adornaron la carrera de 16 años en las Grandes Ligas del diminuto jugador del cuadro y excelente bateador de contacto llamado Plácido Polanco. Ya fuera conectando una línea hacia la banda contraria o levantando un rodado con su guante flexible, él creó un sello particular que le acompañó desde su llegada al Big Show y jamás le abandonó.

En la intermedia de Detroit, Plácido se hizo acreedor de dos Premios Guante de Oro y cuando hizo la transición a la esquina caliente de Filadelfia, el criollo mantuvo la misma eficiencia que le valió otro galardón defensivo para constituirse apenas en el segundo jugador
en la historia en obtenerlo en dos posiciones diferentes.

Polanco es el único jugador en la historia de Grandes Ligas con el mejor promedio defensivo en dos posiciones –segunda base (.993) y tercera base (.983). Y tiene los récords de más juegos seguidos en segunda base sin pifiar (186) y más oportunidades de fildeo sin
errores (911).

Confiado en su dominio para rociar la pelota hacia todos los ángulos del campo, Polanco tuvo una media en su carrera de 180 hits por
cada 162 juegos y concluyó con un promedio general de .297 acompañando a sus 2,142 hits y 1,009 carreras anotadas. Hacer contacto con la pelota fue su marca de fábrica y entre 2006
y 2008 fue el mejor en las Ligas Mayores con un ponche recibido cada 16.2 turnos al bate en ruta hacia un promedio de por vida de uno cada 13.40 oportunidades

El Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana en 2006, Polanco disfrutó de su mejor campaña ofensiva
al año siguiente cuando bateó a ritmo de .341 y tuvo 200 hits para su única temporada con esa suma de inatrapables. Entonces también tuvo marcas personales en carreras anotadas (105),
dobles (37), promedio de alcanzar la base (.388), slugging (.458) y OBP (.846).

Esas cualidades para defender y batear con libertad hacia todos los rincones hicieron de Plácido la placidez de los hombres a quienes
le correspondió dirigirlo debido a la confianza exuberante que exhibió para ejecutar aplicando los fundamentos del juego en cada oportunidad como visitante y como dueño de la casa.

Polanco abrió en su primer juego de Grandes Ligas el 5 de julio de 1998 y de inmediato bateó de 4-2 para imponer su estilo que duraría hasta 16 años después.

Ver todos exaltados del año