ALFONSO GILLEARD SORIANO

Nació el 7 de enero de 1976 en Quisqueya, San Pedro de Macorís.

Alfonso Soriano tuvo la singular manía de abrir los partidos con una ruidosa fanfarria al atacar a los lanzadores rivales con largos jonrones producto de sus prodigiosas muñecas. Solo
Rickey Henderson, el miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, con 81 en su maleta, disparó más que los 54 del dominicano.

Soriano también pertenece a otra estirpe muy exclusiva e igualmente estruendosa.

El nativo de San Pedro de Macorís es uno de  esos raros especímenes que durante su carrera beisbolera logró la hazaña de acumular 40 jonrones y 40 bases robadas en una misma temporada de Grandes Ligas.

Su proeza la alcanzó en 2006 como un jardinero vistiendo la franela de los Nacionales de Washington al conectar 46 vuelacercas y escamotear 41 bases, cumpliendo así con una amenaza que había destapado en 2002 cuando como intermedista de los Yankees de Nueva York sacó del parque 39 bolas con 41 estafas.

Él se convirtió en el cuarto y más reciente socio del Club 40-40 uniéndose José Canseco (1988), Barry Bonds (1996) y Alex Rodríguez (1998). Y no conforme con ese logro singular, el nativo de San Pedro de Macorís añadió gemas a su joya al encadenar 41 dobles y colocarse así por encima del trío que le precedió en la
aristocrática cofradía.

El jugador que más rápido ha alcanzado los 200 jonrones y las 200 bases robadas en su carrera de ligamayorista, Soriano terminó su
paso por la Gran Carpa con una producción de 412 cuadrangulares, y sus 1,152 carreras anotadas casi igualaron su total de impulsadas
que fue de 1,159.

Siete veces escogido al Juego de Estrellas del que resultó Jugador Más Valioso en 2004, Alfonso ayudó a los Yankees a ganar dos Series de Campeonato con un total de tres visitas a la post temporada, mientras sus equipos de los Cachorros de Chicago alcanzaron dos Series Divisionales.

Un bateador con promedio de bateo general de .270 en una carrera de 16 años, Soriano fue firmado originalmente por el equipo japonés
Hiroshima Toyo Carp y posteriormente logró su libertad del béisbol nipón y de esa forma poner en marcha una exitosa estancia en las
Ligas Mayores donde lució también la camiseta de Vigilantes de Texas.

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